22 de junio de 2011

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. “Revolucionario” comienzo del X Tandil Cine

Como anticipo de lo que será la semana festivalera, el lunes en horas de la noche se proyectó en el Centro Cultural Universitario la película "Revolución. El cruce de los Andes". La exitosa convocatoria colmó las instalaciones del Auditorium, quien disfrutó de una previa, durante la que se proyectó el backstage de esta superproducción que tuvo un costo de 6 millones de pesos y se rodó en San Juan (en casi su totalidad) en un tiempo récord de 30 días. Leandro Ipiña es el director de esta película y también se desempeña como director artístico de Canal Encuentro. Antes de la proyección, mantuvo un ameno diálogo con un público que se entusiasmó en conocer detalles del rodaje y de la realización de esta producción que, en palabras del realizador, "sólo es comparable a las grandes epopeyas cinematográficas del cine argentino de los 40".

“Revolución demandó una exhausta investigación histórica de cinco años, con asesoramiento permanente durante la escritura del guión”. La película dialoga con la idea de una patria latinoamericana, con ese precepto de San Martín que también fue compartido por Bolívar. Creo que "Revolución es hija de este tiempo. En los 90, hubo un vaciamiento de ideas y de ideales y creo que el cine de esa década lo supo reflejar con certeza. Muchos realizados estamos ahora haciendo una revisión, volviendo sobre aquellas figuras que forjaron la historia de nuestro país. Por eso creo que el cruce de los Andes es, en realidad, una metáfora de la Revolución, un buen pretexto para mostrar, además de la grandeza de San Martín, a aquellos personajes periféricos que dieron su vida para que todo aquello sucediera, que hicieron el mayor de los esfuerzos aún cuando la Historia no los reconoció. Esos personajes son los que más me entusiasmaron aunque también es cierto que una superproducción de estas características se justifica con una gran historia y no hay película grande si no hay un gran personaje", apunto Ipiña, quien también dirigió la docu-ficción "El combate de San Lorenzo". Mientras acompaña a su flamante producción por distintos escenarios del país, el realizador prepara nuevos proyectos. Ya hay más de 100000 alumnos de escuelas argentinas que podrán acceder a la proyección gratuita de " Revolución". "La idea es recuperar el espectáculo del cine -culminó Ipiña- y estos festivales son una ventana necesaria para seguir creciendo en ese aspecto."
 
 
“Esta película viene a recuperar un espacio que se había perdido del cine argentino”

El clima del X Tandil Cine comenzó a respirarse el pasado lunes en Tandil con una proyección especial: la de “Revolución. El cruce de los Andes”, ópera prima del director Leandro Ipiña, quien además es el gerente de programación de Canal Encuentro, la señal de televisión del ministerio de Educación de la República Argentina. Antes de sentarnos en nuestras butacas, dialogamos con el cineasta.

“Esta película viene a recuperar un espacio que se había perdido del cine argentino” –sostiene Ipiña-. De hecho la ficción argentina nace con la recreación histórica. La primer película de ficción de la que se tiene datos y hasta se conserva es La Revolución de Mayo, filmada por un inmigrante, Mario Galo, que es muy interesante, es un corto de ocho minutos y medio, nueve minutos que muestra lo que fue aquella revolución. O sea que esa tradición del cine histórico o que recupera figuras y hechos puntuales de nuestra historia está en el nacimiento del cine. Lo que pasa es que es bastante caro o difícil. Cuando Argentina tuvo una industria que fue alrededor del 30, 4´, incluso llegando a los 50 se hacía mucho cine histórico, cine épico: “Pampa grande” o “La guerra gaucha”. Esta película viene a recuperar ese lugar perdido desde los 70 probablemente, de otra manera, más acorde con estos tiempos, no sólo ideológicamente sino también en cuanto a las formas del lenguaje”.

En relación a la trama argumental del film, su director indica que “No es una película sobre San Martín, sino sobre San Martín en un momento particular de su vida y habla más de lo que fue la revolución a través de la figura de San Martín que sobre su persona. Esto porque el cine es un lugar donde se puede generar una situación de empatía o un chispazo de interés pero no es el lugar donde uno acaba su instrucción. Entonces no puede llenar los espacios que tendrían que llenar los libros pero sí puede generar un interés y comunicar lo que era el clima de ese momento, un aire de esos personajes. Puede constituirse en un disparador para el trabajo áulico, sino también una vez que uno estudie va a encontrar en la película detalles que representan todo lo que se estudió. No hay nada en la película que esté puesto de manera azarosa, tiene cinco años de investigación muy profunda de la figura de San Martín, esa época, distintas biografías de personajes que están representados de alguna manera dentro de la película. No hay nada en la película que no se haya estudiado directamente en las fuentes originales o biografías muy específicas”.

“Toma el cruce de los Andes y la batalla de Chacabuco particular y específicamente –agrega Leandro- y en realidad también la película se llama Revolución porque es una especie de alegato, si se quiere, por ahí es un poco pomposo, sobre la revolución y las consecuencias que tuvo en el país. Está contada en un contraste de un ex soldado amanuense de San Martín a los 14 años, que es visitado por un periodista en una pensión de Buenos Aires en 1880. Este amanuense está totalmente olvidado, la patria la hicieron otros, no ellos. Estamos hablando de la constitución del estado nacional, el diario La Nación, Mitre empezando lo que va a ser después la vastísima biografía sobre San Martín, que empieza a ocupar los lugares de los anaqueles como padre de la patria, que se consolida en 1930. En 1887 sale la obra magna de Mitre, en 1880 están repatriando los restos de San Martín o sea empiezan a generar lo que va a ser la idea del estado nacional: bandera-San Martín-Belgrano-escarapela. Y lo hacen de una manera medio forzada”.

“Lo que intentamos reflejar en la película es la transformación que tiene la historia a lo largo de las décadas. La historia pasa a ser un elemento de representación. Uno representa la historia en la medida que la historia diga algo del momento que se está viviendo. Para 1880 San Martín tiene que tener una cierta cantidad de características, el territorio nacional también, que luego hoy, pueden ser revisadas y discutidas. La principal tiene que ver con los límites del territorio. Hay algo que Mitre plantea que son los límites naturales de la Argentina cuando estos tipos con los que cruza los Andes en 1817 no lo tenían definido. De hecho la patria era un conjunto de lo que hoy son naciones. Esa diferencia que hay es muy notoria y es muy importante porque no nace de una ideología actual. Si hoy con la ideología actual uno pueda ver ese detalle perdido y olvidado, o si se quiere transformado por una necesidad de generar un límite territorial concreto pero que en ese momento no estaba. Hoy que necesitamos que la unión de los pueblos sea realmente consolidada con Unasur, con el Mercosur, consolidarnos como región, encontramos en los textos de estos primeros patriotas, San Martín o Bolívar que ellos lo pensaron así. Realmente pensaron a la América toda unida, hablaban de la América, la causa americana. Nunca dijeron la causa argentina o vamos a ver qué pasa con el Alto Perú. Peleaban por el mismo territorio. No es casual que confluyan en Guayaquil, como centro neurálgico de toda la América”.

Finalmente Leandro Ipiña define a “Revolución. El cruce de los Andes” como “Una película de guerra, de suspenso, épica. Y con toda una tradición de películas históricas perdidas, nos encontramos que tuvimos que empezar de cero: recrear armas, uniformes, espacios. Argentina es un país que todo lo que sea previo a 1900 está totalmente destruido, puede haber algunos lugares, de hecho en esta ciudad pude encontrar algunas esquinas cercanas a 1880. Pensemos en el cabildo, el monumento edilicio máximo está remodelado cantidad de veces, una cosa delirante lo que hemos hecho con nuestro pasado, no existe casco histórico a diferencia de otros países. Fue una recreación desde cero”.
 

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